La escasez de agua se ha convertido en uno de los principales retos para el Estado de México. Colonias con suministro intermitente, dependencia de pipas y presión constante sobre los acuíferos forman parte de una realidad que afecta a miles de familias. Frente a este panorama, los llamados Gobiernos Verdes impulsan una alternativa concreta y sustentable: la captación de agua de lluvia.
Desde el Partido Verde Ecologista de México se plantea que aprovechar este recurso natural, que hoy se desperdicia en gran medida, puede marcar una diferencia real en la vida cotidiana de la población. De acuerdo con datos difundidos por el partido, en México solo se aprovecha alrededor del dos por ciento del agua de lluvia que cae cada año, una cifra que refleja el enorme potencial desaprovechado.
Una solución práctica y de impacto directo
Para el dirigente estatal del PVEM en la entidad, José Alberto Couttolenc Buentello, la captación de agua de lluvia representa una de esas políticas públicas que sí generan resultados tangibles. Se trata de sistemas que permiten recolectar, almacenar y utilizar el agua pluvial para actividades cotidianas como la limpieza, el riego de áreas verdes y el uso en sanitarios.
Además de su impacto ambiental positivo, estos proyectos ayudan a reducir la dependencia de pipas, generan ahorro para las familias y los gobiernos municipales, y disminuyen la presión sobre las fuentes tradicionales de abastecimiento, cada vez más sobreexplotadas.
Urbanización y acuíferos en riesgo
En el Estado de México, la urbanización acelerada ha reducido la recarga natural de los acuíferos. El crecimiento de zonas habitacionales y superficies impermeables impide que el agua de lluvia se infiltre en el subsuelo, agravando la crisis hídrica.
Ante este escenario, los sistemas de captación se presentan como una respuesta concreta desde lo local. No solo permiten aprovechar un recurso que ya existe, sino que también contribuyen a una gestión más responsable y sostenible del agua.
Zinacantepec, ejemplo de acción municipal
Un caso que el Partido Verde destaca es el de Zinacantepec, donde gobiernos municipales identificados con esta visión han puesto en marcha proyectos de captación y purificación de agua de lluvia en espacios públicos. Estas acciones generan beneficios directos para la comunidad, reducen costos operativos y ayudan a prevenir riesgos asociados a inundaciones durante la temporada de lluvias.


La experiencia demuestra que, con voluntad política y planeación, es posible implementar soluciones ambientales con impacto social inmediato.
Hacia una política hídrica con visión de futuro
Desde el PVEM en el Estado de México se insiste en que la captación de agua de lluvia debe formar parte de una política hídrica integral, basada en el uso eficiente de los recursos naturales, la sostenibilidad ambiental y el bienestar de la población.
Replicar este tipo de proyectos en más municipios permitiría avanzar hacia un modelo de gestión del agua más justo y resiliente, especialmente en zonas donde el acceso al suministro sigue siendo limitado.
“Así gobiernan los Gobiernos Verdes: con decisiones responsables y soluciones reales”, señala el comunicado, subrayando que la crisis hídrica exige acciones inmediatas y efectivas desde el ámbito municipal.